día en VIK

El día ha comenzado, suave y despacio. Se aprovecha el silencio de la bahía para estirar y dejar los cuerpos flexibles y alegres.


La vitalidad que otorgan el estiramiento, un chapuzón en el mar y el desayuno mediterráneo con café, leche, pan tumaca, tostadas, mermelada, fruta, galletas, muesli, etc. es la mejor combinación para empezar un día sonriendo. Se explica la etapa señalando los lugares en un plano y contando alguna curiosidad venidera (no todo, pues se deja algún factor sorpresa). Aparecen turistas que disfrutan observando curiosos los preparativos de estos kayakistas organizando su partida; les sobrecoge verlos realizar una batida y dejar limpia la playa después del desayuno. 

Una vez en el mar esta es la ley: “No miréis al cabo que tenéis delante, nunca llega. Disfrutar del acantilado, del mar y del pez que tenéis en este instante presente que es lo único verdadero

La etapa tiene un sin fin de sorpresas: cuevas marinas, calitas escondidas, flora y fauna autóctona, aguas transparentes, etc. y en ellas todos disfrutan de nadar, ver algún barco hundido, jugar, sumergirse, descubrir, etc. A mitad de etapa siempre se hace una parada algo más larga para reponer fuerzas y comer algo y, ¿por qué no?, tomarse una merecida y fresquita cerveza.


Guiando la aventura por delante va el monitor en kayak y por detrás, observando y cuidando a todo el grupo, está la barca de apoyo que además de asistir a quien lo necesita, suministra a todos agua y barritas energéticas. Ambos monitores se encargan de corregir la técnica del paleo de los piragüistas al mismo tiempo que van describiendo la costa, secretos y curiosidades

Al llegar a la cala de destino se estiran los músculos usados en el esfuerzo, evitando agujetas futuras. En este momento el grupo se dispersa y unos se van a bucear, otros a tomar algo a un chiringuito con encanto, otros se tumban en la arena a leer un libro, otros dan un paseo y hay quien se queda mirando el mar, simplemente... 

Ver los rostros de estos exploradores cuando el sol majestuosamente se retira, regalando un sin fin de colores en el mar, nubes, árboles y diferentes figuras rocosas, no tiene precio.


Poca claridad queda cuando sigue el trabajo en equipo, esta vez para servir la cena, conversar, seguir conociéndose, reír juntos, etc. Se escuchan unas copas de vino chocar en un brindis por la etapa cumplida

        Bona nit VIK…